DOS HOMBRES MUY GENEROSOS
Vivía en Argel un hombre humilde, bondadoso y muy
trabajador. Era comerciante y trabajaba llevando producto por el desierto
gracias a sus caballos.
Todo el mundo le admiraba y quería. Y envidiaban a uno de
sus camellos, fuerte y vigoroso, que siempre llevaba el mando frente a los
demás.
Fueron muchos los que ofrecieron buenas sumas de dinero a
cambio del camello, pero Mohamed nunca lo quiso vender:

